En el «Tetrabiblos» (II.7), Claudio Ptolomeo describió la naturaleza de unas 30 estrellas más brillantes, relacionando cada una con un planeta o una combinación de planetas. Esta es la primera clasificación astrológica sistemática de estrellas y sigue siendo básica hoy en día: Robson, Ebertin y Brady se basan en ella, complementándola con sus propias observaciones.