En la constelación de Pegaso, entre el ala y la grupa, brilla la estrella Matar — η Pegasi. Su nombre proviene del árabe y se traduce como «lluvia», y desde tiempos antiguos se ha asociado con la humedad, las cosechas y la suerte que llega como un repentino aguacero después de la sequía.
Matar pertenece a la constelación de Pegaso, el caballo alado nacido de la sangre de Medusa. Según el mito griego, cuando Perseo decapitó a Medusa, de su sangre saltó Pegaso. El caballo se elevó al cielo y se convirtió en el fiel compañero del héroe Belerofonte, ayudándole a vencer a la Quimera. Sin embargo, más tarde Belerofonte, lleno de orgullo, intentó volar en Pegaso hasta el Olimpo, por lo que fue arrojado a la tierra, mientras que el caballo permaneció entre las estrellas. Los astrónomos árabes veían en Pegaso no un caballo, sino una gran criatura alada, y Matar (en árabe, «lluvia») se asociaba con la humedad y la fertilidad. En la tradición beduina, esta estrella era considerada precursora de las lluvias primaverales, cuando el cielo abría sus puertas. Richard Hinckley Allen, en «Star Names: Their Lore and Meaning» (1899), señala que los árabes llamaban a Matar «la Estrella de la Lluvia» y la vinculaban con presagios favorables. En la astronomía india, η Peg formaba parte del nakshatra (mansión lunar) Uttara Bhadrapada, que simboliza las patas traseras del lecho funerario y se asocia con el fuego y la purificación. Es interesante que, en la tradición china, Matar formaba parte del asterismo «Lei Bi» —el «Ancla del Trueno»—, lo que también apunta a fenómenos atmosféricos. Así, la imagen mitológica de Matar es la de la humedad celestial, el don de la vida, pero también un recordatorio de la humildad ante las fuerzas de la naturaleza.
En la astrología clásica, a Matar se le atribuye tradicionalmente la naturaleza de Júpiter y Mercurio. Ptolomeo, en el «Tetrabiblos» (siglo II d. C.), afirmaba: «Las estrellas en el extremo del ala de Pegaso tienen la naturaleza de Júpiter y Mercurio» —una indicación directa de la combinación de benevolencia e intelecto. Vivian Robson, en «Fixed Stars and Constellations in Astrology» (1923), desarrolla esta idea: «Matar otorga buena fortuna adquirida a través de la inteligencia y la elocuencia, inclinación por los viajes y el comercio, así como interés por la religión y la filosofía». Robson también advierte que, en conjunción con Marte o Saturno, la estrella puede «traer pérdidas a través del agua o debido a las lluvias». Reinhold Ebertin, en «Fixed Stars and Their Interpretation» (1971), añade: «Matar es una estrella que estimula la actividad intelectual y otorga capacidad de persuasión, pero, en aspectos desfavorables, inclinación al autoengaño». Bernadette Brady, en «Brady's Book of Fixed Stars» (1998), subraya el arquetipo del «abrevadero celestial»: «Matar es una estrella que trae alivio tras un período de privaciones. Simboliza bendiciones repentinas que parecen inmerecidas, pero que en realidad son el resultado de méritos acumulados». Brady también señala que Matar puede indicar a una persona que se convierte en un «canal para fuerzas superiores», beneficiando a la sociedad. Así, la astrología clásica ve en Matar una estrella benéfica que potencia la suerte, la sabiduría y las habilidades comunicativas, pero que requiere precaución en los aspectos con maléficos.
El análisis se basa en nuestra propia base de datos de 7 cartas de personajes famosos, 11 eventos históricos y 11 cartas de independencia de países, con cálculo preciso de conjunciones según las efemérides Swiss Ephemeris.
Los científicos e inventores cuyos planetas natales están en conjunción con Matar llevan la impronta del arquetipo de la 'Genialidad destructora'. Esta estrella otorga la capacidad de vislumbrar los mecanismos ocultos del universo, pero el precio de tal conocimiento es la soledad inevitable, el conflicto interno y la incomprensión de sus contemporáneos. Sus descubrimientos rompen paradigmas establecidos, provocando una resonancia que puede ser tanto creativa como destructiva. La conjunción con Matar potencia la ambivalencia del don: la luz de la percepción se combina con la sombra del aislamiento.
En Albert Einstein, la conjunción con Matar recae en el Sol, lo que convierte su personalidad y expresión creativa en un vehículo de este arquetipo. Su teoría de la relatividad (1905, 1915) revisó fundamentalmente las concepciones del espacio, el tiempo y la gravedad, desplazando a la mecánica newtoniana de su pedestal. Sin embargo, ese mismo trabajo, que permitió comprender la naturaleza de E=mc², condujo indirectamente al desarrollo de armas nucleares (Proyecto Manhattan, 1942-1945). Einstein, siendo pacifista, experimentó una profunda conmoción moral al darse cuenta de las consecuencias de su descubrimiento. El Sol en conjunción con Matar le dio la fuerza para generar ideas revolucionarias, pero también lo convirtió en una figura desgarrada entre la búsqueda de la verdad y la responsabilidad por su aplicación. Su carta a Roosevelt (1939) y su posterior arrepentimiento público (por ejemplo, su declaración de 1947) ilustran el conflicto interno entre el avance intelectual y su potencial destructivo.
En Isaac Newton, la conjunción con Matar recae en Saturno, el planeta de la estructura, la disciplina y las limitaciones. Esto dio a su genio una forma particular: no solo descubrió las leyes de la naturaleza, sino que también buscó someterlas a un sistema riguroso. Sus «Principios matemáticos de la filosofía natural» (1687) sentaron las bases de la mecánica clásica, pero al mismo tiempo establecieron una visión mecanicista del mundo que, durante siglos, excluyó de la ciencia los aspectos místicos y vivos de la naturaleza. Saturno en conjunción con Matar se manifestó en su obsesión por la alquimia y la cronología bíblica —dedicó más tiempo a estas actividades que a la física, pero las negó públicamente por temor a dañar su reputación. Esta dualidad, reserva y rigidez al defender sus ideas (por ejemplo, el conflicto con Leibniz sobre la prioridad en el cálculo infinitesimal, 1699-1716) reflejan la sombra de Saturno: la búsqueda del conocimiento absoluto que, al mismo tiempo, libera y aísla. Newton nunca publicó sus trabajos alquímicos, como si presintiera que su fuerza destructiva para su imagen de científico racional sería demasiado grande.
La conjunción con Matar en el grupo del poder y los estadistas revela el arquetipo del poder alcanzado a través de la acción física directa. La estrella, cuya naturaleza está ligada a la lluvia y la suerte, se manifiesta aquí como un torrente de fuerza que arrasa los obstáculos, pero deja tras de sí la devastación. En las cartas de estas personas, Matar acentúa no tanto la creación como la capacidad de una reorganización radical mediante métodos violentos, donde el planeta en conjunción se convierte en un canal de esta energía.
En Pol Pot, la conjunción de Matar con Urano (orbe 0.09°) indica una ruptura repentina y revolucionaria con el orden existente, donde la voluntad personal se fusiona con la fuerza impersonal del cambio. Como líder de los Jemeres Rojos, inició un programa de reforma agraria total que resultó en el genocidio de su propio pueblo. Urano, el planeta de los cambios radicales, en combinación con Matar, le otorgó una toma de poder inesperada y rápida en 1975, pero también un posterior alejamiento de la realidad, cuando la «Lluvia» se convirtió en símbolo no de purificación, sino de inundación del país con sangre. Su gobierno, que duró hasta 1979, se convirtió en un ejemplo de cómo el arquetipo de la suerte asociado a Matar puede distorsionarse hacia una fatal concatenación de circunstancias, donde la ambición personal se realiza a través de sacrificios masivos.
Patrice Lumumba, con la conjunción de Matar con Urano (orbe 0.80°), demuestra un aspecto diferente del mismo arquetipo. Como primer primer ministro del Congo independiente (1960), buscó la liberación del yugo colonial, pero su poder fue efímero y trágico. Urano se manifestó aquí como un ascenso repentino —en pocos meses se convirtió en líder nacional—, pero también como una caída abrupta: fue derrocado y asesinado en 1961 con la participación de fuerzas externas. Matar, en este contexto, le dio la capacidad de movilizar a las masas, de convertirse en la voz del cambio, pero la «suerte» resultó ser una ilusión: sus ideales chocaron con la dura realidad de las intrigas políticas. A diferencia de Pol Pot, donde Urano actuó a través de un programa de violencia a largo plazo, en Lumumba la energía de la estrella se manifestó como un destello breve que dejó huella en la historia, pero no trajo un triunfo personal. Ambos casos muestran cómo Matar, en conjunción con Urano, crea una tensión entre el anhelo de libertad y la inevitabilidad de una resolución violenta de los conflictos.
En el grupo de las celebridades modernas, la estrella fija Matar, asociada con el arquetipo de la lluvia y la suerte, se manifiesta a través de una combinación paradójica de éxito externo y crisis interna. El arquetipo de la 'Prueba pública' se revela como transiciones bruscas del reconocimiento al rechazo, donde la fama se convierte no en una protección, sino en una vulnerabilidad. Estas personas a menudo experimentan momentos en los que la atención pública se convierte en una tragedia personal, y sus logros se ven empañados por escándalos o pérdidas. La estrella parece ponerlos a prueba, obligándolos a pagar un alto precio por la notoriedad.
Nicolás Copérnico, con Mercurio en conjunción exacta con Matar (orbe 0.13°), presentó al mundo el sistema heliocéntrico, pero su obra «Sobre las revoluciones de las esferas celestes» se publicó solo en su lecho de muerte, en 1543. Mercurio, el planeta de la mente y la comunicación, se tiñe aquí por la influencia de la estrella: Copérnico ocultó sus ideas durante mucho tiempo por temor a la condena eclesiástica. La publicación en sí fue un acto de desafío, pero él no vio ni el triunfo ni la persecución: su 'prueba' fue diferida, manifestándose en la fama póstuma y la posterior prohibición del libro en 1616. Matar pareció darle la suerte de la percepción científica, pero exigió el sacrificio del reconocimiento en vida.
Sathya Sai Baba, con Urano en conjunción con Matar (orbe 0.89°), fue un líder espiritual indio que reunió a millones de seguidores. Urano, el planeta de los cambios repentinos y la excentricidad, en combinación con esta estrella se manifestó en una serie de escándalos: acusaciones de abuso sexual, montaje de milagros y fraudes financieros, especialmente en la década de 1990. Su prueba pública consistió en el contraste entre la imagen divina y las debilidades humanas que se revelaban una y otra vez. Matar le trajo suerte para atraer a las masas, pero al mismo tiempo lo 'separó' de una reputación intachable, convirtiéndolo en una figura de valoraciones polares —desde la veneración hasta el desprecio.
Kurt Cobain, líder de Nirvana, tenía a Venus en conjunción con Matar (orbe 0.92°). Venus, el planeta del amor, el arte y los valores, se manifestó aquí a través de su música, que se convirtió en el himno de una generación, y a través de su trágica vida personal. Su éxito con el álbum «Nevermind» (1991) fue fulminante, pero estuvo acompañado de depresión, adicción a la heroína y una tensa relación con su esposa Courtney Love. La prueba pública de Cobain alcanzó su punto álgido en 1994, cuando se suicidó, convirtiéndose en un icono del genio 'decapitado'. Matar le dio el don de expresar el dolor de millones, pero a costa de su propia vida: su 'separación' fue literal y definitiva.
Así, Matar en este grupo actúa como una fuerza dual: eleva a la cima, pero al mismo tiempo socava los cimientos, obligando a pagar por la suerte con pérdidas personales. Cada una de estas personas experimentó, en mayor o menor medida, la 'lluvia' de la fama que, al final, se convirtió en tormenta.
La estrella Matar, cuyo arquetipo está asociado con la lluvia y la suerte, se manifiesta en los acontecimientos históricos como un giro inesperado, un avance después de una sequía o crisis. Su influencia a menudo conlleva un elemento de alivio repentino, purificación o éxito inesperado, pero también puede señalar momentos en los que las viejas estructuras se derrumban bajo el empuje de nuevas fuerzas. En conjunciones con planetas, Matar subraya el papel del azar, el impulso espontáneo o una coyuntura favorable que cambia el curso de la historia.
Asesinato de Martin Luther King (Venus, 0.08°): Venus en conjunción con Matar indica que la muerte del líder, que personificaba el amor y la no violencia, se convirtió en catalizador del movimiento por los derechos civiles. Lluvia de lágrimas y purificación: así pueden describirse las consecuencias; la Ley de Derechos Civiles se aprobó poco después de la tragedia.
Incendio del Reichstag (Mercurio, 0.10°): Mercurio con Matar es la chispa que encendió la llama. El incendio, provocado por los nazis, sirvió de pretexto para la toma del poder. Aquí, la suerte se convirtió para unos en triunfo y para otros en el inicio de la oscuridad.
Batalla de Waterloo (Plutón, 0.14°): Plutón con Matar: transformación a través de la derrota. Napoleón, cuya estrella se había puesto, se enfrentó a una alianza inesperada de fuerzas que puso fin a su gobierno. La lluvia en el campo de batalla se convirtió en símbolo de la purificación de Europa.
Ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 (Neptuno, 0.25°): Neptuno con Matar: ilusión hecha realidad. Un ataque repentino, como un aguacero de la nada, sacudió la región. La suerte para los atacantes se convirtió en tragedia para muchos, mostrando la fragilidad de la paz.
Toma de la Bastilla (Saturno, 0.37°): Saturno con Matar: destrucción del viejo orden. La caída de la prisión se convirtió en símbolo de la revolución, donde la lluvia de la ira popular arrasó el absolutismo. La suerte acompañó a los sublevados, pero las consecuencias fueron duras.
Fundación de Facebook (Venus, 0.47°): Venus con Matar: suerte en las conexiones sociales. La creación de una red que unió a millones comenzó con una idea que llegó como una revelación. La lluvia de información y contactos cambió la comunicación.
Genocidio en Ruanda (Mercurio, 0.67°): Mercurio con Matar: la palabra convertida en arma. La propaganda y los llamados al odio se propagaron como la lluvia, arrasando vidas. La suerte para los extremistas se convirtió en dolor para el pueblo.
Primavera Árabe — autoinmolación de Bouazizi (Urano, 0.86°): Urano con Matar: protesta repentina. Un solo acto de desesperación, como una gota, provocó una ola de revoluciones. La lluvia del cambio cayó sobre Oriente Medio, arrasando viejos regímenes.
Guerra Civil Estadounidense (Mercurio, 0.94°): Mercurio con Matar: división a través de la palabra. Los debates sobre la esclavitud y las diferencias en la interpretación de la ley llevaron a la guerra. La lluvia de sangre regó la tierra, pero condujo a la unidad.
Dictadura en Argentina (Mercurio, 0.99°): Mercurio con Matar: propaganda y control. El golpe militar llegó como una tormenta, estableciendo un régimen severo. La suerte para la junta se convirtió en sufrimiento para el pueblo.
En las cartas de independencia de los países, la estrella activa Matar indica que el nacimiento del Estado estuvo marcado por una suerte inesperada, una coyuntura favorable o una liberación repentina tras una larga espera. Estos países a menudo atraviesan períodos en los que la lluvia del cambio arrasa las viejas estructuras, y su historia está llena de giros bruscos donde la suerte juega un papel clave.
Lesoto (Saturno, 0.11°): Saturno con Matar: independencia conquistada a través de la paciencia. Lesoto, rodeado por Sudáfrica, obtuvo la libertad sin derramamiento de sangre, como lluvia después de la sequía. La suerte en el aislamiento geográfico se convirtió en la base para la preservación de su cultura.
Botsuana (Saturno, 0.22°): Saturno con Matar: estabilidad llegada inesperadamente. Botsuana, uno de los países más pobres en su nacimiento, gracias a los diamantes y un liderazgo sabio se convirtió en un ejemplo de prosperidad. La lluvia de recursos cayó sobre ella.
Irán (Marte, 0.24°): Marte con Matar: revolución como tormenta. La República Islámica nació de las protestas, donde la suerte acompañó a los ayatolás. La lluvia del cambio arrasó la monarquía, pero trajo un nuevo orden.
Francia (Saturno, 0.37°): Saturno con Matar: nacimiento de la república a través de la destrucción. La toma de la Bastilla fue la chispa, pero la lluvia de la revolución duró mucho tiempo. Francia obtuvo la libertad tras pasar por espinas.
Bosnia y Herzegovina (Mercurio, 0.39°): Mercurio con Matar: independencia alcanzada a través de la palabra y la guerra. Los Acuerdos de Dayton, como la lluvia, detuvieron el derramamiento de sangre. La suerte en la diplomacia dio una oportunidad para la paz.
Italia (Mercurio, 0.43°): Mercurio con Matar: unificación como aguacero repentino. Garibaldi y sus «Mil» actuaron con rapidez, y la suerte les acompañó. La lluvia de patriotismo arrasó la fragmentación.
Países Bajos (Mercurio, 0.69°): Mercurio con Matar: monarquía constitucional nacida del compromiso. Tras las guerras napoleónicas, el país encontró la estabilidad, como lluvia después de la tormenta. La suerte en el comercio se convirtió en la base.
Chile (Plutón, 0.85°): Plutón con Matar: independencia a través de la transformación. La lucha contra España fue larga, pero la suerte en las batallas condujo a la libertad. La lluvia de sangre regó la tierra, pero Chile sobrevivió.
Austria (Marte, 0.90°): Marte con Matar: la Segunda República como renacimiento tras la guerra. Austria, liberada por los aliados, obtuvo la neutralidad. La suerte consistió en que el país evitó la partición.
Bélgica (Marte, 0.90°): Marte con Matar: independencia obtenida en la batalla. La revolución de 1830 condujo a la creación del Estado. La lluvia del cambio arrasó el dominio neerlandés.
Argentina (Plutón, 0.96°): Plutón con Matar: independencia a través de cambios profundos. La lucha contra España fue larga, pero la suerte en la persona de San Martín condujo al éxito. La lluvia de la libertad cayó sobre el país.
Matar (η Pegasi) es una gigante amarilla de tipo espectral G2III, situada a aproximadamente 215 años luz de la Tierra. Su magnitud aparente es de 2.93, lo que la convierte en una de las estrellas más brillantes de Pegaso. Junto con ζ Peg (Homam), θ Peg (Biham) y μ Peg (Sadalbari), forma un asterismo conocido como el «Cinturón de Pegaso» o el «Cuadrado de Pegaso». Ptolomeo, en el «Tetrabiblos», describía a Matar como una estrella «en el extremo del ala» de Pegaso, atribuyéndole la naturaleza de Júpiter y Mercurio. Las observaciones modernas confirman que la estrella posee una luminosidad considerable —aproximadamente 200 veces la del Sol— y una temperatura superficial de unos 5000 K.
Cómo la estrella Matar influye en la personalidad cuando está en conjunción exacta con uno de los planetas de la carta natal.
La estrella en sí misma no «está» en una casa del horóscopo. Pero cuando un planeta de la carta natal está en conjunción exacta con la estrella Matar, la influencia de la estrella se tiñe con el tema de la casa en la que se encuentra ese planeta.
Matar dota a la persona de optimismo, sociabilidad y capacidad para atraer la suerte. Como estrella de la lluvia, otorga «bendiciones repentinas» (Brady, 1998) que llegan en momentos difíciles. Las personas bajo la influencia de Matar poseen don de persuasión, inteligencia y afán de conocimiento. A menudo se convierten en mediadores, maestros o diplomáticos, beneficiando a la sociedad. La naturaleza joviana de la estrella favorece la generosidad, una visión filosófica de la vida y la fe en un futuro mejor. En combinación con Mercurio, Matar otorga elocuencia y talento comercial. Estas personas saben encontrar un lenguaje común con diferentes culturas y tienen éxito en los viajes. Su camino de vida es un crecimiento constante, como las aguas que nutren la tierra.
La otra cara de Matar es la tendencia a los excesos, la prodigalidad y el autoengaño. Ebertin (1971) advierte que, en aspectos desfavorables, la estrella puede dar «una ilusión de suerte que lleva a pérdidas». La persona puede volverse demasiado confiada o perezosa, confiando en la buena fortuna. En conjunción con maléficos, Matar manifiesta su naturaleza acuática: son posibles problemas con los fluidos corporales, accidentes en el agua o pérdidas debidas a inundaciones (Robson, 1923). Además, el exceso de energía joviana genera orgullo y afán de lujo, lo que puede alejar a los demás. Es importante recordar que la lluvia es una bendición, pero un diluvio también es lluvia.